sábado, 28 de mayo de 2016

EL POETA CONTEMPLA EL OCASO JUNTO A LA MUJER AMADA





Madera dulce de la luz: estría
triste del día que se va. Nos vamos.
BLAS DE OTERO

¡Cómo la espada oxidada del poniente
penetra por la carne que fue tersa
frente a las amapolas, tan perversa
como una brisa joven, combatiente!

¡Cómo el sol que bebías te abandona,
y devienen cenizas estas brasas,
y se calla el dolor con que traspasas
mi corazón que al tiempo no perdona!

¡Cómo peina la noche por tus sienes
el plomizo cabello del olvido
cuando nos pesa tanto lo vivido
y se quedan vacíos los andenes!

¡Cómo, mi amor, te sangran las edades!,
las secas parameras de los ojos
atardecen su luz por los rastrojos
que fueron trigo y fueron mocedades.

¡Cómo me duele el viento de tu boca
-de tus labios de rojas tempestades-
alondra de recuerdos y verdades
cuando en polvo se torna ya la roca!

¡Cómo me duele la sombra de tus cejas,
la tierra de tu vientre, los eriales
del pecho, los altivos barandales
donde el tiempo falaz derriba rejas!

¡Cómo me duele el mar con sus reclamos
traidoramente calmo y expectante
sabedor del momento y del instante
que han de quebrarse al fin todos los ramos!

¡Cómo me duele querer! ¡Cómo me duele
levantarme aún del fondo oscuro
de la vida, cansado y sin futuro
que ponerme! ¡Mi paz, cómo me duele!

¡Cómo la sangre sube a trompicones
ahora que el mundo está perdido y viejo
y la tarde es tan sólo un gris reflejo
en aguas que no quiebran malecones,

ahora que los pasos se hacen cortos,
y pesan los pulmones como un fardo,
y corona la frente un seco cardo,
y los ojos sin ver miran absortos!

Ahora que la tarde ya se adviene
en holocausto y fin del día entero
me abro las venas porque quiero
morir entre las brasas que mantiene,

arder entre tus brazos cuando alcanza
y llena el horizonte nuestras vidas
al borde de la noche resumidas
en un beso de luz y de esperanza.

2º Premio en el XII Concurso Literario "Rafael Casanova", Castelldefells, 27 de mayo de 2016

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