miércoles, 17 de marzo de 2010

MULTIPLICA SUS FLORES EL ALMENDRO

Multiplica sus flores el almendro,

indefenso febrero diminuto,

en el cálido engaño de tus soles

que han de caer rendidos a la helada.

 

Y estalla la alegría a cada paso,

y el invierno parece ya vencido

por la tierna presencia alboreante,

vanguardia de la vida que se acerca.

 

Buscando el almendrado fruto escribo

mis flores en tu viento luminoso,

en la clara mañana pasajera.

 

Y ha de venir la noche a destruírlas

con lágrimas de escarcha descendiendo

sobre la tierra yerta y descarnada.

domingo, 14 de febrero de 2010

PARA CUANDO TÚ LLEGUES

Para cuando tú llegues

habré vuelto a la tierra

a escribir en cerámica

mis mejores poemas.

 

Para cuando tú llegues,

tan tarde, amor, tan tarde

que de mí sólo sepas

lo que los otros saben.

 

Para cuando tú llegues

y tengas que inventarme

a través de los versos

que te escribo en el aire.

 

Para cuando tú llegues

me habré ido sangrante;

bajo el tiempo de arcilla

sólo sabré esperarte.

 

Y entonces, cuando legues

hasta mi boca exánime,

algún alfarero loco

hará del barro carne.

lunes, 18 de enero de 2010

De donde nace el viento: A MIGUEL HERNÁNDEZ

De donde nace el viento: A MIGUEL HERNÁNDEZ

A MIGUEL HERNÁNDEZ

Umbrío por la pena, casi bruno, 
del dolor eres hijo y de la muerte, 
de la noche del toro ya humillado, 
vencido y siempre eterno, inexorable. 

 Tus grandes ojos hieren de la historia 
la sombra que viviste entre cuchillos. 
Tu campesina voz y tu alegría 
murieron por la pena sepultadas. 

 Te has quedado solo, sin tu sombra, 
sin tus huesos, tu boca, tu mirada, 
sin victoria, sin cárcel, con poetas. 

El barro te ha ganado, pero vives 
en un eco sin muerte y en un viento 
que viene por la tierra enamorado.

lunes, 4 de enero de 2010

POEMAS PARA BARCOS DE PAPEL

Fui un niño que en atardeceres castellanos dejaba en las aguas del Duero, río de mi devenir, barquitos de papel. Ahora sé que en el frágil material de aquellos barcos iban impresos estos poemas.

I

Dejando atrás el alto donde anidan
la nieve y la pureza, lento llega,
a pecho descubierto, la voz clara,
en majestad tan llana que conmueve.

Y se agrupan, estáticos, los álamos
en hilera, al sosiego de la tarde,
y los juncos inclinan su figura,
veloz, la golondrina roza el agua.

Maduro llega el río en esta hora
que bajan las estrellas a bañarse.
Cansado va, siguiendo su derrota.

Yo me bajo conmigo hasta sus aguas
y sumerjo mis manos en su torso.
Detenido en la orilla ya me alejo.

II

Como el pino perenne alzo mi copa
para brindar con viento con el cielo.
Como el pino rezumo mil heridas
que van cicatrizando y dejan huella.

Pero el pino afianza sus raíces
en la tierra que sabe suya y bebe,
y cuanto más la bebe más se afirma
su condición estable frente al tiempo.

Yo no tengo raíces que sustenten
la brevedad de círculos concéntricos
en mi tronco trazados con mi sangre.

Y sin embargo bebo, y brindo, y sé
que el hacha que me trunque habrá de darle
eterna dimensión a mi madera.

III

El agua de mi infancia clarioscura
espejea en los charcos sin memoria
borrados por el sol de algún estío
que cuarteó la tierra otrora fértil.

Devine un tiempo en río de aguas rápidas,
corrientes de miradas y murmullos
que dejan en el viento seco un eco
mientras cruzan la tierra detenida.

Mi historia no es más que eso: agua y más agua.
Hay un mar que me espera más allá
de la tierra que yo amo, bebo y surco.

Mi sino es también agua y cuando llueve
me mojo por entero por quitarme
el polvo que los siglos me han impuesto.

Con este poema participo en el segundo Concurso de Poesía de Heptagrama

lunes, 28 de diciembre de 2009

AQUELLAS NAVIDADES

Éramos pobres aún,
pero la Navidad tenía
aquel duro sabor de las almendras,
aquella magia nívea de la harina
sobre el belén de cartón y el musgo fresco
y aquel dulce calor de la familia.

Éramos pobres aún.
Y los años pendían en racimos de las doce
madurando las cosechas del futuro,
en el fulgor dorado de las uvas
un mundo apenas entrevisto
latía bajo el frío ya de enero.

Éramos pobres aún.
Aún los Reyes en la triste ventana de la vida
donde volaban ángeles y estrellas,
campanas y una tímida sonrisa,
dejaban escarchados los zapatos
para jugar, de nuevo, sin juguetes.

Éramos pobres aún aquellas navidades.
Vendrían luego otras más pudientes,
opulentas si quieres, pues tiramos
tantas cosas y casas por ventanas
que seguimos siendo pobres,
opulentamente pobres.

viernes, 25 de diciembre de 2009

NAVIDAD

Diciembre en su desnudez
muestra, heladas, sus entrañas.
Por los senderos del miedo
donde recias botas braman
roja boca de fusiles
la libertad amordaza.
La muerte ronda hospitales,
famélicos cuerpos; danza
macabra de hambre y de frío
bajo la noche ultrajada.
Soledad lava su rostro
con la sangre de sus lágrimas.
Negros caminos sin nieve
persiguiendo su mañana
ángeles desnudos corren
por barriadas aledañas.
Muchachas de muslos vírgenes
San José lleva en las barbas.
Caridad de blancos pechos
tiene la leche cortada.
Niño Amor muere sin tregua
entre muchedumbres gárrulas.
Albos caminos pintados
la hipocresía avanza,
¡qué cascabeles de oro!,
¡qué relucientes espadas!,
¡qué descansado mirar
desde altivas atalayas!
Colman las mesas del mundo
palomas, cisnes, calandrias.
La Tierra siente en su piel
las siete espinas clavadas.
Equidad, fraternos pechos,
tiene la leche enfrentada.
Diciembre en su desnudez
muestra, heladas, sus entrañas.