lunes, 22 de octubre de 2018

LOS NOMBRES DEL AGUA





Tiene nombres el agua que atesora y proclama
y ella misma susurra con sinuosos labios
al pasar lentamente bajo los olmos sabios,
guardianes de la lluvia, del viento y de la llama.

Son nombres que nos dicen de la sed y su historia
a la vera del aire como un alto remanso;
primigenios, prístinos, convidan al descanso
sobre la verde hierba de mojada memoria.

Tiene nombres el agua tonantes y sonoros
que rompen en las rocas o caen en cascada
para recordar serenos remansando la nada
lacustres sentimientos y llantos incoloros.

Tiene nombres que mojan mansamente cual lluvia
el corazón tan verde de los pueblos del norte
o arremeten con furia en infernal cohorte
de sílabas mojadas que la vida derrubia.

Tiene nombres inmensos, esdrújulos, pacíficos,
pequeños como arroyos, minúsculos, agudos,
tiene nombres vetustos, señoriales y rudos,
amorosos, fabriles, rurales y científicos.

Nombres de andar por casa, curiosos, deslumbrantes,
para todos los gustos, en todos los idiomas.
Aparecen de pronto en secanos, redomas,
en cartas y recuerdos, cercanos o distantes.

Topónimos varados al lado de un camino
que cruza sobre el cauce urgente o relajado
y dejan en los ojos el instante grabado
de un olvido tenaz, premioso, repentino.

Rincones que conocen los lugareños fieles
ocultos entre el polvo de veredas y años:
meandros y lagunas donde abrevan rebaños
revelan un linaje acuoso de corceles.

Emergen en los mapas como besos someros,
concreciones de tinta del fondo del olvido,
para dejar constancia de algún mundo perdido
donde alguien nominó mares, ríos, veneros.

Invitan a beber, a ver pasar la vida,
a fluir con Heráclito, con Manrique marchar,
el hombre siempre al polvo y el agua siempre al mar.
Y el rio, como el tiempo, de su orilla se olvida.

Tiene nombres el agua que domina la Tierra
diversos y escindidos como el verbo que pone
en los labios la duda por que el hombre cuestione
su existencia, el amor, y la paz, y la guerra.

Tiene nombres el agua, tienen nombre las cosas,
el dolor tiene nombres y las tumbas calladas.
Tienen nombre los vientos, las mujeres amadas.
Y el poema que llueve nombrando nebulosas.



Poema con el que participé en el Primer encuentro de poetas de Catalunya, organizado por el Semillero Azul, con el apoyo del Ayuntamiento de Sant Joan Despí, 20/10/2018



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