miércoles, 3 de junio de 2020

LOS POETAS

Inicialmente este blog, escaparate más que bitácora, iba a albergar una muestra de mis trabajos publicados o a la espera de serlo, definitivamente acabados, incluso premiados. Más, con intención de dedicarle mayor atención y tiempo, me decido a incluir poemas de otros autores, poesía ajena de poetas que, de una manera u otra han ido llegando a mi ribera.
Serán poetas amigos, conocidos sobre todo en los últimos 15 años, personalmente o a través de  la red.  A algunos ya los he incluido en Poesia a trenc d'alba, el grupo de Sabadell del que soy socio fundador y que viene desarrollando una meritoria e intensa labor cultural en la comarca del Vallès. Habrá poetas consagrados que han influido en mi escritura o, sencillamente, su lectura me resulta particularmente interesanrte. En algunos casos tomaré como referencia la obra publicada que poseo de ellos. Procuraré hacer una breve reseña biobibliográfica o anecdótica explicando o no el porqué de su elección. Naturalmente varios repetirán entrada.
Mis primeras lecturas de poemas se remontan a la enciclopedia, ahora dudo si Álvarez o Bruño, de mi hermana. Aunque era más aficionado a la historia sagrada y a la historia oficial del régimen, incluso a las decripciones de geografía y a las vidas de los escritores y otros personajes bendecidos por la censura que a la obra en verso. Posteriormente en los libros de texto de primero de bachiller leí, que recuerde, varios episodios de Platero y yo, el Recuerdo infantil de Don Antonio y alguna canción de Federico. Tampoco había mucho más donde rascar. Ya enfrascado en unos estudios tan alejados de las humanidades como era la formación profesional en la rama del metal, curiosamente me fui aficcionando más al verso. Si, a los 10 u 11 años, en el colegio bilbaíno y frailuno donde el hermano reclutador y una beca me habían instalado, memoricé y recité ante una nutrida concurrencia el romance de la derrota de Don Rodrigo recibiendo entre aplausos una estampa milagrosa de no sé que virgen o santo, con 14 me aprendí de corrido la canción del pirata del amigo Espronceda, las encinas de Don Antonio y la ínclita marcha triunfal de Rubén, entre otras composiciones  que figuraban en los libros de texto de literatura y que ahora no me vienen a las mientes, quizás  porque estas tres iban a ser algo así como mi padrenuestro lírico y reminiscente. En este otro colegio de nombre altisonante, Cristo rey, vallisoletano y regido por jesuítas frecuenté al menor de los Machado y a Juan Ramón, a Lorca y Aleixandre, también a Miguel Hernández, descubrí las publicaciones de Zero/Zyx y escribí mis primeros poemas. Llegué después a las dominicales mañanas de la biblioteca de la casa de Cervantes donde acudía a escuchar poesía cuando me  era posible y donde recité por primera vez, ante un entendido senado que vaticinó que había poeta, mis poemas. Tenia 18 o 19 años y el verso que aún está por escribir ya me rondaba la frente de laurel. Mi biblioteca iba  creciendo poco a poco y mis lecturas y nómina de poetas se iban ampliando. Intenté publicar mi primer libro y decidí, que sin descartar la prosa, caminaría por la vereda lírica de la vida.
Pues bien a los poetas de estos primeros años y a los que he ido descubriendo y conociendo a salto de mata tiempo después, traeré hasta este recinto de vez en cuando en una selección personal exenta de doctrinas, academicismos e ideologías. Tan sólo afinidades literarias o circunstancias de vida serán criterio o principio de la selección, teniendo en cuenta mi formación autodidacta e ignorancia en muchos aspectos de la historia de la literatura fuera de nuestras fronteras e incluso dentro de casa.
Dicho queda.

  

miércoles, 27 de mayo de 2020

CONFIESO QUE HE LEÍDO

En estos tiempo de exrtrañamiento, uno va leyendo libros acumulados que solo hojeó en su momento, relee algunos otros y se propone, sin mucha convición, escribir alguna de las cosas que debió haber escrito y que quizá no escribirá nunca. Y siente en su piel el desánimo y la impotencia porque ningún confinamiento, ni siquiera una vida entera, alcanza para tanto. No queda otra que resignarse y aceptar lo inevitable disfrutando, mientras se pueda, de todo lo bailado y de las lecturas de los grandes escritores que dejan su presencia en el poema y de otros que no se asoman pero, sin duda, son también enormes juntadores de palabras.

I
Confieso que he vivido, que viví  para contarla;
que he contado los pasos de la arboleda perdida en mi país inventado;
como pez en el agua tomé greguerías de automoribundia;
pedí permiso para vivir en la casa del olvido antes del fin, ensayé
autobiografías en un armario lleno de sombras con el peso de la paja;
desde la última vuelta del camino dibujé mapas como un  espía
porque escribir es vivir siete vidas y media de recuerdos y olvidos,
es forjar un rebelde a fuerza de memorias.

II
Por campos de Castilla qué cántico y clamor el hombre acecha,
dios deseado y deseante, qué espadas como labios,
qué hijos de la ira en la casa encendida,
qué libertad bajo palabra donde habite el olvido,
rumor de agua redonda, desolación y vuelo,
ensayo de una despedida en círculos de viento,
diván del Tamariz o residencia en la tierra,
la semilla del óxido, trilce, altazor, orento, ancia,
la voz a ti debida, cuarzo azul en cuarto de mala música.
palabra sobre palabra… Palabras…
Palabras. Más que palabras:
Palabras…

III
Confieso que he escuchado y escucho todavía
con los ojos  a los muertos,
escudriño el libro de arena del bibliotecario ciego,
me siento, como él, deudor de lo que leo,
porque en un  libro abierto  está abierta la vida
está España a un lado, al otro América
y el mar está debajo del puente de las letras.
Confieso que he leído por saldar una deuda
de vida con el tiempo, que pertenezco a mundos infinitos
de innumerables páginas, de inabarcables vidas
que en soledad me buscan y en soledad me matan.


lunes, 18 de mayo de 2020

LOS ESPEJOS DE ENTONCES


Era el mundo pequeño inmenso ante mis ojos,

era la vida toda manando por los poros

del campo y la ciudad que acercaban los trenes

en el temblor azul de aquel tiempo reciente.

                                                

Vaporosa mi imagen titilaba en los soles

translúcidos y frescos -la sombra por azogue-

del agua de las fuentes que bajaba hacia el Duero

con la sed ya saciada y los ojos abiertos.

 

Los yesos enviaban mensajes cristalinos,

refulgentes señales sin punto de destino

y el cielo devolvía el perfil de la tierra

en la tarde dorada, horizontal, inmensa.

 

La mañana ponía dulcemente sus labios

de hielo en las herradas, en la presa, los charcos,

carámbanos de luz donde el frío se hacía

gustativo, corpóreo, para sentir la vida.

 

Los hombres levantaban el polvo del camino

y dejaban impreso su rostro en el tejido

que el viento sujetaba, verónica sin tiempo

y tiempo sin defensas ante añosos señuelos.

 

Y mi padre que, al fin, era el tronco más mío

ponía ante mis ojos, por alimentarme, un libro,

me legaba sus huellas como un cristal opaco

donde observar historias de pequeños ocasos.

 

Colgaba un viejo espejo sobre la palangana

y el niño que yo era se lavaba la cara,

se limpiaba los llantos, se peinaba los versos

porque entonces soñaba, me miraba en los sueños.



lunes, 11 de mayo de 2020

HAIKUS



PRIMAVERA
Entre la brisa
en el verde de luz
brota el poema

VERANO
Arde la tarde,
en el mar un velero
surca cenizas.

OTOÑO
Melancolía.
En el papel del río
escribe el  viento.

INVIERNO
El aire corta
al bajar de la sierra
blanco  y sañudo.


OTOÑO Y TIEMPO
  
Otoño y tiempo
visten de cicatrices
madera y carne.

Madura el tiempo
en las lunas redondas
de los racimos.

Cántaros viejos
adornando rincones:
tiempo de arcilla.

Deja la aurora
en las hojas su llanto
de tiempo niño.

La tarde llena
de limones el agua:
tiempo amarillo.


EL AMOR ES UN VIENTO

 I

O junco o lirio
tu cintura. Ya es viento
mi brazo en  ella.

  II

Viento profundo:
por el mar de tus ojos
las velas rotas.

Este último haiku, obtuvo el 2º premio en el I Concurso de Haikus,  Arroyo de la Encomienda (Valladolid), 2016    


52 golpes. Publicado la semana 9. 28/02/2018









sábado, 9 de mayo de 2020

MAR, TODAVÍA... (los 52 golpes)

Desde 2017, en que se creó la página (los 52 golpes), 52 autores por año publican, durante 52 semanas, sus trabajos  (relatos, poesía... lo que deseen) 
Yo comencé en 2018. Durante 2019 escribí y publiqué 52 cartas en lo que llamé  Epistolario de Amelia. Y continúo, con relatos, poemas y otros escritos, en este 2020 atípico.
Ignoro, ni siquiera me lo planteo, por qué allí sí y aquí no. Quizás porque este blog nació con la idea de ser un muestrario de poemas para dar una visión de mi trayectoria y no como una bitácora periódica de navegación por mares más o menos literarios. El caso es que por no dejar tanta distancia, tanta holgura entre poemas, tanto espacio vacío donde se marchita el último post, y mientras decido si le doy otro uso más ágil, he pensado ir colgando poemas aparecidos en mis 52 golpes.
Comienzo por el de esta misma semana:


MAR, TODAVÍA...

                         Heme aquí frente a ti, mar, todavía…
                                  VICENTE ALEIXANDRE


En pañuelos de sal desfallece el sudor.
Por los muelles oscuros, condenados, grasientos,
los músculos revelan bajo la piel curtida
ademanes de rabia, corazones de fuego
entre barcos que crujen, fantasmales, al alba
y calcinados marinos naufragando sin viento.
Desde calles insomnes me llego a ti, mar, todavía…
Late contra los diques tu corazón de acero
y dejan en tu piel las huellas de la estiba
los pliegues que en mi frente el paso gris del tiempo.

Por las playas alegres, luminosas, abiertas,
donde grises gaviotas sobrevuelan veleros
y cuerpos blancos piden al sol impenitente,
para brillar de noche, ese color moreno
que por los siglos lucen los cuerpos sudorosos,
hundiendo en las arenas mis pies desnudos llego
de la dura meseta en que nací, mar, todavía…,
inmensidad ardiente de luminosos ecos,
espejo azul surcado por sueños y por cascos
que deshacen espumas cual nubes en el cielo.

Desde el polvo que avientan estos cansados párpados
mis ojos te interrogan, vasto dominio eterno.
Han bebido tus aguas procelosas o en calma
tantos dioses y hombres, tantos mitos y pueblos,
tanto afán sepultado en inmensas praderas,
tantas ciudades muertas, tantos soles despiertos…
Heme aquí frente a ti, inmenso, desolado…
A mi sediento espíritu, a mis labios resecos
llega tu alma salobre que la sed reaviva.
Y abandono mi ser confinado en tu espejo.

Publicado la semana 123 (19 de 52). 09/05/2020


domingo, 5 de abril de 2020

CANTAPOETA





Ha muerto Luis Eduardo Aute. Buscando por la red encuentro testimonios de poetas amigos que lo conocieron o coincidieron con él. Me entero de cosas y casos que desconocía. Escucho sus canciones, las más populares y las de Sarcófago uno de sus trabajos más personales.
Aute, sobradamente conocido por sus canciones, fue cantautor, director de cine, escultor, escritor, pintor y, sobre todo, poeta.

En 2017, Espasa publicó Toda la poesía, con prólogo de Caballero Bonald, de quien  había musicalizado varios poemas con la intención de que los cantara Pepa Flores primero y Luz Casal al retomar recientemente el proyecto. El disco permanece sin grabar. El poeta gaditano dijo de Luis Eduardo que es «una especie de renacentista del siglo XXI» que ha ido elaborando «un mundo artístico donde cabía el mundo» y que uno de los rasgos distintivos de la poesía de Aute es la sátira pero, sobre todo, «el sutil tratamiento de unos temas que se complementan eficazmente en la escritura literaria y en la musical». En este volumen, sin embargo, no se encuentra toda la poesía de Aute que ya habia aparecido reunida en Volver  al  agua. 

Un hombre con su sensibilidad, alguien que escribe «No sé si voy o vengo / de algún sitio / donde nunca estuve», ha de ser, ya digo, poeta, ante todo. 


Vaya, a manera de homenaje, un poema dibujo publicado, y censurado, en el primer número de la revista granadina Poesía 70 que creó Juan de Loxa y que fue un referente de la cultura del sur abierta a los nuevos aires del 68. Era 1969, junto a Aute participaron Juan de Loxa, Enma de Cartosio, Joaquín Sabina, Carlos Cano, Carmelo Sánchez Muros, José Luis Parra, Elena Martín Vivaldi y Antonio Carvajal. La revista, de corta andadura, fue multada por la censura del régimen dictatorial contra el que siempre se mantuvo en pie, Luis Eduardo Aute.






El cementerio

Recuerdo una vez
que, viajando en un tren,
en mi vagón
se encontraban una madre
y su hijo
de cinco o seis años.
Al pasar por el cementerio
de un pueblo, recuerdo
haber escuchado
al niño
preguntar
a su madre:
-¿Verdad que los cementerios
es donde
viven los muertos?
Y su madre que leía
una revista gráfica
respondió afirmativamente
mientras que por la ventanilla
del vagón se empezaba
a divisar
el pueblo
donde seguramente
mueren los vivos.

Un estertórico olor a crisantemos.

Luis Eduardo Aute

Y, para acabar, dos poemas canciones de su disco 24 canciones breves (1967-68):

 LA POESÍA ES PALABRA

La poesía es palabra
Que vela despierta.
La poesía es palabra
Que toma conciencia.
La poesía es palabra
Que mueve a las piedras.
La poesía es palabra
Que debe alumbrar.

YO PERTENEZCO

Yo pertenezco a la tierra
Y al agua que a la semilla alimenta,
Yo pertenezco a aquel niño
Que alguna vez murió.

Yo pertenezco a esa vida
Que con esperanzas no se resigna,
Yo pertenezco al lamento
Que un pan no silenció.

Yo pertenezco a la angustia
De yugos que aprietan por dentro,
Yo pertenezco a la furia
Causada por muros de miedo.

Yo pertenezco a la brisa
Y al viento que nunca se inmoviliza,
Yo pertenezco al recuerdo
De aquel que se marchó.

Yo pertenezco a la hierba
Que crece a través de rocas y piedras,
Yo pertenezco a esa gente
Que alguno traicionó.

Yo pertenezco a los frutos
De un árbol expuesto a secarse,
Yo pertenezco al futuro
Y al cosmos que fluye en la sangre.

Yo pertenezco a la tierra
Y al agua que la semilla alimenta,
Yo pertenezco a aquel niño que alguna vez murió.
Descansa en paz,compañero.

viernes, 3 de abril de 2020

CONFINAMIENTO

Tengo, ya lo veis, este blog un poco abadonado. Al igual que la escritura. Estas semanas de confinamiento forzoso las ocupo en otros menesteres, como poner orden en cajones y lanzar a la basura papeles, revistas, fotografías..., dejando los recuerdos imprescindibles. También intento catalogar los libros adquiridos en los últimos 20 años y pasar, de fichas en papel al ordenador, los anteriores. Leo y hago cosas en y por la casa, como todo el mundo. Escribir, ya digo, poco. Lo hago semanalmente en una página, los 52 golpes, desde 2018. Aunque, últimamente, tiro de textos antiguos, generalmente inéditos. Alterno relatos con otros escritos. Echadle un ojo. Hay buenas  lecturas para tiempos difíciles. Desde 2017, que comenzó el proyecto con52 autores, a los que se van sumanado 52 más cada año, somos ya 208 publicando, aunque no todos, con periodicidad semanal. Y en otro blog, el de Poesia a trenc d'alba, en que comparto administración, publico diriamante un poema de poetas del grupo o autores más conocidos. Por supuesto, mantengo mi página en Facebook, donde estoy más activo que por estos lares. Buscadme en cualquiera de los tres enlaces. Y, sobre  todo, cuidaros estos días y aprovechad el tiempo. Que la primavera nos aguarda en calles y campos.